Invitada por Fundación Botín, y compartiendo charla con Tomás Navarro, hemos conversado sobre un tema que lastra la educación hoy en día. En vez de mostrarnos como adultos con fortaleza, sabiduría y cordialidad nos pasamos gran parte del poco tiempo que se dedica a los hijos haciendo cosas para controlar y corregir sus pensamientos y sentimientos para que logren resultados satisfactorios e inmediatos; interfiriendo en los procesos. mediando y mediatizando sus decisiones e impidiendo que aprendan por sí mismos experimentando sus logros y fracasos.
Que nuestros hijos e hijas se sientan felices no está garantizado ni mostrándose como adultos autoritarios, ni como adultos permisivos.
No es la «o» sino la «y» la diferencia.
¡Aprender a crear y promover vínculos seguros en los que la firmeza sea aceptable para que los hijos se sientan amparados en sus procesos de exploración y aprendizaje. Con límites claros y respetuosos, con pautas que supongan procesos de autorreflexión, autorregulación, compromiso y responsabilidad.
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